JUVENTUD SIN FUTURO: ENDEUDAMIENTO DE POR VIDA PARA SER PROFESIONAL EN COLOMBIA


Por: Nataly Garzón y Camilo Pardo | marzo 20, 2021

Asociación Nacional de Jóvenes y Estudiantes de Colombia - ANJECO

El sistema de educación superior se encuentra en crisis

La crisis del sistema de educación se conecta directamente con la involución de las fuerzas productivas del país, y la retirada del Estado de aspectos en los cuales el capital no encontraba rentabilidad, para hacerlos nuevos renglones de negocio, siendo la educación uno de los ejemplos. Esto, mediante la desfinanciación permanente, la regionalización amalgamada con descentralización y el establecimiento de órganos de regulación para el funcionamiento del negocio educativo bajo unas reglas de juego claras para los agentes privados, tanto oferentes del servicio como de crédito para el acceso.

En el aspecto presupuestal, la crisis se manifiesta en los recortes, el ínfimo incremento de las transferencias del Estado a las cada vez más grandes y numerosas IES públicas, el aumento de los precios de las matrículas, la precarización de las condiciones laborales de trabajadores y docentes de forma diferenciada, la ampliación de cobertura a partir del subsidio a la demanda, priorizando al sector privado con la desviación de recursos públicos vía ICETEX y programas focalizados de créditos beca, la salida en falso del Estado con la creación de instrumentos como el FoSies, que como todo fondo es síntoma de la falta de recursos y de la quiebra del sistema para asegurar la sostenibilidad de un mercado educativo. Muestra de ello es el endeudamiento del ICETEX con el Banco Mundial, evidenciado en la Tabla 1. 

Se ha intentado argumentar esta y otras disposiciones en el costo elevado que implica el mantenimiento de las instituciones de educación superior y la falsa idea de que la persona graduada es la única beneficiaria del acceso a la educación, disipando la relación de explotación de la que sigue siendo objeto el al trabajo, aun cuando es cualificado. Se desconocen entonces los aportes al desarrollo productivo que puede generar la educación, apropiados por el capital en la actual lógica de acumulación, y se presenta como un bien de consumo y disfrute individual.

Bajo este panorama la reforma al ICETEX que se proyecta aprobar en el plan estratégico de esta entidad para junio de 2021, está enmarcada en la financiación contingente al ingreso que se consiste en que quienes carecen de recursos para financiar su formación deben contraer una deuda con el Estado, la cual tendrá que ser pagada, a manera de impuesto, una vez egresen y se incorporen al mercado laboral. El modelo de la FCI incluye condiciones y acceso universales y está diseñado para ser autosostenible y operar sin subsidios públicos, liberando así al Estado de la responsabilidad presupuestal[1].

Tomando los datos de la encuesta de satisfacción del ciudadano 2017, se identificó que de los usuarios vigentes del ICETEX, el 39.52% corresponde a estrato 2, el 27.70% corresponde al estrato 1 y el 22.97% corresponde al estrato 3[2]. Además, el estudio afirma que en sus clientes potenciales se encuentra la juventud de los estratos 1 y 2. Por tanto, y aunque las condiciones de estratificación no son las únicas determinantes de definición de las clases sociales, sí guardan una relación que nos lleva a afirmar que son los hijos e hijas de la clase popular y trabajadora, quienes como opción para profesionalizarse tendrán que optar por endeudarse de por vida para recibir una educación desconectada de los profundos problemas que vive un país en crisis y que ni siquiera brinda oportunidades para conseguir un empleo.

La implementación de la FCI difiere en la decena de países que hoy la ha implementado. Cubre desde el 40% hasta el 96 % del costo real de la enseñanza. El perdón de la deuda pendiente va desde después de 30 años (Reino Unido) hasta la muerte (Australia). En Colombia se fijó como base gravable 1 smmlv con un gravamen marginal del 12% y para una base superior a 2 smmlv, con el 19%. Y como plazo, hasta el fallecimiento del deudor.[3]

A nivel regional el panorama se recrudece, puesto que los beneficiarios de créditos del ICETEX se concentran en las grandes urbes, el abandono y cierre de posibilidades para la juventud del mundo rural va evidenciando una profunda desigualdad en el país, ya que ni siquiera el endeudamiento resulta ser una opción allí para acceder a educación (Ver figura 1. Distribución de créditos del ICETEX por regiones).

Y con el incremento de la cartera vencida, que da cuenta de más jóvenes que deben abandonar los estudios o no pueden seguir pagando sus créditos debido a que sus condiciones socioeconómicas les impiden cubrir con sus obligaciones financieras, se habla entonces que de los cerca de 604.000 usuarios activos que tiene el Icetex, alrededor de 52.000 (13,5%) se encuentran en mora mayor a 30 días y 25.000 (6%) en mora superior a 90 días.

Figura 1. Distribución de créditos del ICETEX por regiones. Fuente: Dependencia financiera dirección de Contabilidad ICETEX

El proyecto educativo en Colombia fracasó

El proyecto educativo en Colombia se encamina a fortalecer la lógica de acumulación del capital formando algunos perfiles necesarios para su funcionamiento y una fuerza de trabajo barata para éste, por medio de: la ampliación de cobertura como requisito que se debe cumplir por ser impuesto por los organismos multilaterales pero bajo el supuesto de la orientación de los recursos públicos al sector privado y el estancamiento de la financiación de las IES públicas, que deben rebuscarse los recursos por cuenta propia; la orientación de la educación superior en función de un capitalismo cuyas fuerzas productivas se han involucionado y desregulado; y la centralización de la oferta combinada con la descentralización de las responsabilidades para su funcionamiento.

El sistema educativo ofrece muy pocas oportunidades de estudio con calidad a los bachilleres. La oferta es una universidad pública que no tiene los recursos que debería tener, una universidad privada con subsidios estatales que solo permite el acceso de muy pocos bachilleres de una élite, y las instituciones técnicas y tecnológicas que reciben apoyo muy mínimo y no logran mayor desarrollo para dar una educación con calidad. Ese horizonte genera que muchos bachilleres no deseen ingresar a una educación universitaria y prefieran una educación para el trabajo rápida que aporta menos elementos para comprender la sociedad pero que ofrece mayor inmediatez de empleo e ingreso. La educación superior no responde a las necesidades de los bachilleres colombianos.

En Colombia no se ha podido integrar la educación universitaria con la educación técnica y tecnológica que tiene un enorme retraso, siendo la educación tecnológica muy importante desde la perspectiva de la práctica mientras que la universitaria se piensa desde la abstracción.

Además, no se ha logrado conectar el mundo del mercado laboral y la disponibilidad de mano de obra calificada, debido a las formas de gestión del capital que en Colombia son abiertamente retardatarias y anexionistas al capital internacional, conllevando a la desindustrialización y la prácticamente nula capacidad de desarrollo de ciencia y tecnología. Es decir que el país es incapaz de brindar empleo sostenible, productivo y soberano, situación que tiene como consecuencia un desempleo estructural en el cual las mayores tasas las ostentan jóvenes y mujeres.

El modelo educativo persigue el sostenimiento de una de las condiciones necesarias para el funcionamiento económico en medio de la dependencia del país: la disponibilidad de fuerza de trabajo barata para la atracción de inversión. Lo que significa en este momento el incentivo de oferta y demanda de programas de formación en programación, manejo e implementación de tecnología, TIC's, tratamiento de datos, entre otros, que sin el planteamiento firme del desarrollo científico y tecnológico propios, limita la cualificación profesional en estos aspectos a la aplicación de técnicas y tecnologías importadas, cuya producción se queda centralizada en los países de los cuales depende el país, como ha sido claro en otros momentos de la historia.

Además, la creciente maquinización no sólo tiende a dejar obsoletos muchos de los trabajos manuales que actualmente sobreviven, sino que pone en riesgo incluso los que se mencionaron arriba, lo que implica una promesa de empleo a muy corto plazo, que no se ve compensada con la constante cualificación del trabajo y la gestión y planificación colectiva de la economía ni de la educación. A su vez, los programas de artes, las ciencias humanas, sociales, etc, con las cuales se identifica un desempeño que agrega poco valor en la producción e incluso se les relacionan altos niveles de desempleo, están expuestos a ajustes que los han ido llevando a una masa crítica de supervivencia de su oferta mediante la cual sea posible mantener, a punta de falsas expectativas de ascenso social, una herramienta más de poco desarrollo e incluso involución de la fuerza laboral nacional.

[1] Financiación contingente al ingreso (FCI): un gravoso impuesto al conocimiento. Orlando Acosta Losada

[2] https://portal.icetex.gov.co/Portal/docs/default-source/transparencia/caracterizacion_estudiantes_icetex_2017.pdf?sfvrsn=2

[3] Financiación contingente al ingreso (FCI): un gravoso impuesto al conocimiento. Orlando Acosta Losada

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